En febrero de 2014, cuando llevaba ya unas 5 o 6 carreras
corriendo en solitario por Catalunya, el Club Ciclista Mollet me dio la primera
oportunidad. Una cosa que no olvidare jamás, ya que coger a un chaval que es
cicloturista para ir a competir en pruebas del ranking español, es de tener
mucha fe y mucha confianza en mí. Así que, durante ese año, dirigidos por
Ricard Muntané, pase los mejores momentos de mi vida como ciclista. Recuerdo
con emoción pruebas como la vuelta a Pamplona, el circuito Cántabro, Copa
España Quebrantahuesos, así como muchas de un día que, sin el soporte de un
equipo como este, hubiera sido impensable si quiera de que ocurrieran.
Aunque había diferencias entre los otros corredores y yo,
hacia lo imposible por estar allí delante y ayudar al equipo, muchas veces me
quedaba a mitad de carrera y seguía hasta meta yo solo. Esa fue una parte dura,
ver que por más que entrenaba había muchos que me pasaban por encima como
locomotoras. Aun así, yo seguía con mi trabajo, repito de que tuve la suerte de
contar con un equipo que me ayudaba a progresar día a día, y carrera a carrera,
hasta que en una de esas me vi delante.
Recuerdo que era a finales de temporada, claro, los otros
corredores habían empezado la temporada en diciembre, yo en diciembre creo que
me compre la bici… así que cuando ellos notaron el bajón de forma allí por
comienzos de septiembre, yo estaba en pleno auge de mis posibilidades. “Pues a
aprovecharlo al máximo” pensé. No me sirvió para ganar, pero quede muy
satisfecho de cómo fueron las últimas carreras, de lo que había aprendido, el
progreso y el salto que había dado fueron el combustible que necesitaba para
seguir en esto.
28 de septiembre de 2014, última carrera en el Prat, no me
lo podía creer. Todo un año que llegaba a su fin y con él, mi etapa de Junior.
Solo faltaba rematar la temporada con una buena carrera. Era un circuito
completamente llano, separado por unos conos en el medio. Dieron la salida y
pensé… “Hoy la lio”. Hubo varios intentos de escapada y todos acabaron
fracasando, hasta que atacaron 2 y los seguí. Luego recuerdo que se nos unió
otro más. Entre ellos estaba Jaime Castrillo campeón de España junior de ese
año, y nos quitaba todos los puntos intermedios, como se nota quien sabe y
quien no. Seguimos a tope para intentar llegar a la meta, aunque sabíamos que
contra Castrillo pocas cosas se podían hacer, entramos en las 10 últimas
vueltas y me da por mirar atrás. El pelotón completamente estirado a unos
metros de nosotros, la escapada había acabado. Al final se llegó al sprint, si
no recuerdo mal con victoria para Rubén Martínez. Allí concluía mi primera
temporada como ciclista. Tocaba preparar bien el salto a sub-23.

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